Avances y retrocesos en la organización sindical

Avances y retrocesos en la organización sindical

El grado de autonomía de la clase trabajadora puede mirarse de muchas maneras. Una de ellas es el tipo de organización que se da en lo sindical en general y sobre todo en los lugares de trabajo. Este es sin duda un punto débil de la izquierda y de nosotros como COBLa Brechaen particular, la verdad es que nuestro aporte a la autonomía de clase desde lo sindical es bastante pequeño. Y esta debilidad como izquierda tiene a su vez dos cuestiones que debemos analizar: por un lado tiene que ver con defectos propios de la izquierda pero también expresa un sentido común, una subjetividad poco crítica con el sistema en que vivimos.

Como decimos en otra de las notas, en los90’la potencialidad del movimiento obrero para transformar la realidad estaba muy puesta en duda. Por un lado el aparato productivo del país se iba achicando año a año, incrementándose el desempleo. Por otro los sindicatos mayoritarios agudizaron su burocratización, convirtiéndose prácticamente en socios empresarios. Buena parte de los trabajadores asumieron el individualismo como valor central y dejaron de aportar su granito de arena a la organización en sus lugares de trabajo, viendo como natural que los sindicalistas persiguieran objetivos individuales en vez de objetivos de clase. Y las centrales sindicales que mantuvieron un espíritu de lucha lo hicieron dentro de un fuerte conservadurismo, aspirando básicamente a resistir los embates del capital y no mucho más.

En este marco las opciones de  izquierda perdieron peso dentro de los trabajadores ocupados, sin encontrar –salvo excepciones- formas de impulsar su lucha. Fue así que se popularizó entre muchos la idea de que el nuevo sujeto del cambio eran los excluidos, es decir los desocupados estructurales, los desposeídos de todo.

Todo esto llevó a que los trabajadores ocupados estuvieran a la defensiva y bastante pasivos ante la crisis del 2001, la quiebra generalizada de empresas  y la caída de los salarios reales con la devaluación del 2002. El MTA de Moyano yla CTA, que fueron parte de la resistencia en los 90, aportaron a la crisis del gobierno de DeLa Rúapero se quedaron mudos ante el 19 y 20 de diciembre. Asimismo cuando el movimiento piquetero y las asambleas populares buscaban una coordinación amplia, ellos miraron para otro lado. Y lo mismo cuando un sector de trabajadores/as comenzó a poner a producir las fábricas quebradas. Pero seguramente esta actitud de los representantes sindicales no hubiera sido posible si los trabajadores ocupados hubieran bregado masivamente por luchar y coordinar.

De todas maneras, con la devaluación y el default se crearon las condiciones  para un incremento de la ganancia del sector productivo (industrial, agrario, etc.) que sentó las bases para un aumento de la inversión y la creación de puestos de trabajo. Se inició entonces  un ciclo económico de crecimiento que llega hasta hoy. En este ciclo el mantener salarios relativamente bajos (parecidos a los de los 90) y la precarización laboral, resulta indispensable para mantener  altas tasas de ganancia.

Ciclo de crecimiento y organización sindical

En el 2003 empieza a recomponerse el protagonismo de los trabajadores desde sus lugares de trabajo. Esto llegó a su cima en el 2005 con una serie de luchas que, organizadas democráticamente y empleando métodos de acción directa, consiguen importantes mejoras para los trabajadores, tanto en salarios como en mejora de las condiciones de trabajo, blanqueo de la situación laboral y fortalecimiento de organizaciones de base sindicales como cuerpos de delegados y comisiones internas.

Algunos de los mayores dirigentes de estas luchas se juntaron y llamaron a conformar el MIC (movimiento intersindical clasista) a fines de ese año. Este movimiento surgió como superador de un encuentro previo acordado entre los principales partidos de izquierda y que había terminado en un fracaso total.

Pero una vez conformado el MIC esos referentes principales (que representaban a su vez los sectores más estratégicos del movimiento obrero que había en el MIC) cambiaron de estrategia, ante una fuerte presión del gobierno que aumentó la amenaza de represión al mismo tiempo que incrementó los beneficios que les ofrecía a esos sindicatos (caso de FOETRA y subte). Combinado con ésto, los partidos de izquierda que estaban dentro del MIC agudizaron una política que exigía una subordinación total de esos referentes a los emplazamientos de esos partidos. La disolución del MIC se hacía inevitable.

Pero al menos la mayor parte de quienes conformábamos el MIC sin ser parte de ninguna de esas dos posturas, logramos reunirnos y acordar una perspectiva común para salvar al MIC y en su defecto formar un nuevo espacio. Este espacio es hoy la corriente político-sindical Rompiendo Cadenas, que continúa hasta hoy.

De todas maneras la disolución del MIC impidió que se formara un movimiento real de peso a la izquierda del kirchnerismo. De esa manera justo en el momento en que el gobierno le puso un techo a la recuperación salarial (del2007 ahoy el salario está estancado) los trabajadores se quedaron con una alternativa real de izquierda. Más bien los representantes sindicales se dedicaron a sostener el modelo kirchnerista y a obtener mejoras para sus sindicatos dentro de ese modelo. Haciendo la vista gorda a la fragmentación de la clase, la precarización laboral y una creciente desigualdad de ingresos dentro de la clase, con más de la mitad de los trabajadores ocupados si cubrir la canasta familiar básica.

De nuestra parte, vemos con expectativa la posibilidad de que Rompiendo Cadenas de lugar a una corriente sindical que crezca y pese impulsando el protagonismo de los trabajadores. Para ello es indispensable que cada tendencia de la izquierda independiente fomente la militancia sindical al máximo, incluso formando pequeños agrupamientos de confianza.

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