Los movimientos sociales seguimos construyendo espacios de educación popular. Las experiencias de los bachilleratos populares

Los movimientos sociales seguimos construyendo espacios de educación popular. Las experiencias de los bachilleratos populares

            Desde hace más de diez años vienen consolidándose experiencias en el territorio impulsadas por múltiples organizaciones de base. Las mismas se organizan en los territorios desde mediados de los ’90, teniendo su punto máximo de organización en el 2001-2002 haciéndole frente a los problemas que vivían las clases populares, producto de la crisis económica, política y social que atravesaba el país como consecuencia de las más despiadadas políticas neoliberales entonces desplegadas. La implementación de estas políticas dejó como resultado una bestial desigualdad social, que todavía hoy perdura. Estas organizaciones, desde entonces, fomentaron luchas por trabajo digno y genuino, por educación y salud para todxs, por vivienda digna, por igualdad de género, por la socialización de los medios de comunicación y por todas las problemáticas propias de la clase trabajadora. El objetivo de estas organizaciones de base es crear poder popular en todos los territorios, configurando nuevos sujetos de acción, participativos, reflexivos y críticos de la sociedad.

Por ello, en la medida que las organizaciones crecían en sus territorios, uno de sus objetivos fue pensar en dimensiones complejas como la educación, entendiendo a la misma como una herramienta fundamental para el cambio social. Estas organizaciones vieron que la educación pública estaba en proceso de gran retroceso debido a las reformas realizadas en los´90, dando cuenta que el sistema educativo se volvía cada vez más elitista, abandonando generaciones a largo y ancho de todo el país, y de toda Latinoamérica. Es así que comenzó a darse la lucha desde la educación, tratando de revertir la deuda que estaba dejando el Estado y estableciendo grandes críticas a los proyectos educativos hegemónicos.

Efectivamente es en este contexto donde emergen los bachilleratos populares expresando experiencias que buscan la emancipación de los sujetos.  Basados en prácticas de educación popular, estos espacios entienden la realidad en la que están inmersos lxs vecinxs de los distintos territorios. Estas expresiones de construcción de poder popular pretenden construir colectivamente herramientas con lxs compañerxs para hacer frente conjuntamente a la desigualdad que encarnamos y al feroz capitalismo donde la clase trabajadora puede verse reflejada y representada en su diversidad y complejidad.

Los Bachilleratos Populares conciben una relación dialéctica entre el educador y el educando, donde el enseñar y el aprender de los actores que participan, compañerxs y docentes/militantes, son parte de un proceso complejo y superador, el enseñaje. Entendiendo este proceso como la construcción de un sujeto crítico e histórico, donde esta sea un arma que permita a las clases populares asumir organizadamente nuestro rol como sujetos activos y creadores de nuestra historia. Los Bachilleratos Populares son una herramienta fundamental en la construcción de la conciencia colectiva de clase, cimentando conjuntamente un pensamiento donde las clases populares asumamos organizadamente el objetivo de la liberación, de la igualdad y de la construcción de un futuro justo para nuestra clase, transformándolo y transformándonos.

Estas formas prefigurativas que expresan los Bachilleratos Populares, son espacios de organización horizontal, democrática y de participación de todos quienes la constituyen. En ellos, existen instancias asamblearias formadas por estudiantes y docentes, en donde se toman decisiones sobre temas y problemáticas en las que nos encontramos inmersos  como colectivo, generando así una práctica de democracia directa y participativa.

Debido a que formamos parte de este proceso territorial, en la actualidad en la Corriente de Organizaciones de Base La brecha existen 4 Bachilleratos Populares. Dos de ellos pertenecientes al FOL (Frente de Organizaciones en Lucha), el primero de ellos comenzó su experiencia el año pasado en Claypole, el “Galpón Cultural”, y otro desde este año en Merlo en el barrio “Lago del Bosque” del cual toma su nombre. El tercer Bachillerato Popular está ubicado en Villa Hidalgo, denominado “Hermanas Mirabal” perteneciente a OPR (Organización Popular y Rebelde) y el Bachillerato Popular  el “Llamador” referente al Galpón de Tolosa, ambos espacios comenzaron su camino desde este año. Todas estas experiencias surgieron por la necesidad de los diferentes barrios, debido a la falta de un espacio de educación media para jóvenes y adultos en los mismos, denotando así el vacío que deja el Estado en estos territorios.

Desde hace años los Bachilleratos Populares, agrupados en la Coordinadora de Bachilleratos Populares en Lucha, vienen impulsando el reconocimiento de los espacios, con el objetivo que lxs estudiantes puedan acceder al título secundario; salarios para lxs trabajadorxs docentes; becas para estudiantes y financiamiento en infraestructura, ya que creemos que el Estado debe reconocer estas experiencias educativas del campo popular que son impulsadas en y desde movimientos sociales. No obstante, esta lucha por el reconocimiento del Estado no implica perder la autonomía de los Bachilleratos Populares, fundamental característica de nuestro proyecto político pedagógico. Es por esto, que los movimientos sociales y organizaciones populares desde hace once años venimos creando y sosteniendo estas escuelas populares para jóvenes y adultos. Hoy ya son más de 40 Bachilleratos Populares con miles de estudiantes y cientos de docentes que siguen luchando.

 

Los Bachilleratos Populares luchan por el real cumplimiento del derecho a la educación de las clases populares, derecho vulnerado que el Estado no ha garantizado para amplios sectores, así como  tampoco ha garantizado el derecho de lxs docentes a recibir un salario por su trabajo, ya que nos concebimos como trabajadorxs docentes. Esta concepción no omite que  también nos concibamos como militantes ya que somos concientes que formamos parte de un proyecto político distinto, que implica el compromiso militante con el mismo, en la lucha por la construcción de poder popular, con el objetivo del cambio social. Es por todo esto, que no entendemos que esas tres dimensiones -trabajadores docentes militantes- puedan pensarse de manera disociada, ya que no nos permitimos pensarnos como un sujeto fragmentado, sino por el contrario como un sujeto íntegro.

Entendiendo que es fundamental expandir estos espacios, este año estamos impulsando un ciclo de encuentros desde la COB La Brecha denominado “El saber no puede ser un lujo”,  comprendiendo desde nuestra perspectiva que la educación es actuar para liberar a lxs oprimidxs. Este ciclo está enmarcado en la educación popular, en el mismo se lleva a cabo una serie de encuentros donde la praxis de la educación popular tiene que ser una de las bases de la reorganización de la tarea político-pedagógica que llevan a cabo las organizaciones barriales. Además, aspiramos a lograr que estas experiencias se expandan hacia otros espacios, con el fin de socializar los conocimientos allí construidos con otras organizaciones y con todas las clases oprimidas, conscientes del alcance político que tiene. Lo que nos motoriza es el objetivo de organizarnos y luchar contra la opresión que este mundo deshumanizado nos impone.

Entonces, podemos señalar que el  objetivo que los Bachilleratos Populares impulsan se da en el marco del proceso organizativo que nuestra clase viene construyendo desde hace décadas, es  fomentar espacios de reflexión, de análisis crítico del mundo en el que vivimos, para lograr tomar conciencia de nuestras condiciones y luchar para cambiarlas y para la construcción del poder popular con un horizonte, no tan utópico, que es el cambio social.

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