Algunos aprendizajes, preguntas y desafíos

A 10 años del 2001: algunos aprendizajes, preguntas y desafíos

Recordando la organización y resistencia previa

Las Jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001 representan para muchos/as la expresión de la organización popular. Como en otras oportunidades en la historia de nuestro país, la movilización popular logró destituir a un presidente y cuestionar el orden político en su conjunto. Esas Jornadas de insurrección han quedado como la demostración que la bronca y el malestar popular, siempre latentes, son capaces de estallar y encontrar canales de organización. Como no podía ser de otro modo, ante la salida a las calles de miles, la represión se hizo sentir: más de 30 compañeros/as fueron asesinados, como Pete Almirón (en Capital Federal) y el Pocho Lepratti (en Rosario). Hoy, como hace 10 años, seguimos exigiendo juicio y castigo a los culpables intelectuales y materiales.

El 19 y 20 de diciembre de 2001 no fue algo insólito o improbable. La profunda crisis económica en la cual estaba sumergido nuestro país desde 1998 como consecuencia de las políticas neoliberales aplicadas por Menem y Cavallo en los90’actuaron como germen de este estallido popular. La privatización de diversas empresas, el aumento de la desocupación, la pobreza y la desigualdad social, fueron la chispa de organización y resistencia de los sectores populares.

En las jornadas del 19 y 20 se vio al país entero levantarse, pero es importante saber que desde hacía varios años atrás en diversos lugares del territorio se venían llevando procesos de lucha y organización popular, entre ellos:

Diciembre 1993, el Santiagazo (Santiago del Estero).

Junio 1996, Plaza Huincul y Cutral Có (Neuquén).

Marzo 1997, Mosconi (Salta).

Noviembre,  1997 primeros cortes coordinados en el conurbano bonaerense.

Diciembre, 1999 corte del puente General Belgrano de Corrientes.

Mayo 2000 y Julio 2001, Mosconi (Salta)

2001 Cortes multisectoriales a nivel nacional convocados porla Asamblea Nacionalde Trabajadores

En muchos de éstos y otros acontecimientos, compañeros/as fueron asesinados por la policía, entre ellos Teresa Rodríguez (Neuquén), Carlos Santillán, Oscar Barrios, Aníbal Verón (Salta), Mauro Ojeda y Francisco Escobar (Corrientes). Los levantamientos mostraron además de la posibilidad y viabilidad de conseguir demandas a través de los cortes sistemáticos de ruta, a la asamblea como la instancia central de organización y decisión, anticipando el fenómeno de las asambleas populares del 2001.

Problemas y avances en la organización popular

Desde el2001 a la fecha mucha agua corrió. El “que se vayan todos” se fue apagando hasta dejarnos hoy con una relegitimación de las instituciones del sistema y sus autoridades; la búsqueda de construir organización desde abajo (por ejemplo las asamblea populares), se fue desvaneciendo hasta reposicionar al voto como la principal, sino la única, herramienta válida de esta democracia. Creemos que, como parte de la organización popular, es necesario identificar algunos problemas que perjudicaron nuestra fuerza en estos diez años. Algunos de ellos fueron (son):

La Cooptación. El gobierno de Néstor Kirchner fue extremadamente hábil para desarticular la organización popular. Atendiendo, parcialmente, a demandas del campo popular que boicoteó como gobernador de Santa Cruz (como el juicio y castigo a genocidas), acaparó y puso bajo su órbita a movimientos y agrupaciones de distinto tipo. Así, ganó en legitimidad como también enfrió reclamos populares.

La Fragmentación. De los grupos que logramos permanecer independientes al gobierno, identificando sus maniobras como parte del adormecimiento de la organización propia, tuvimos el problema de dividirnos fácilmente, rompiéndose los espacios unitarios una y otra vez. La fragmentación y dispersión fue cada vez mayor. Esto demostró (demuestra) la inmadurez política del campo popular, para poner por delante los intereses y objetivos comunes, buscando cada cual obtener sus referencia o demandas, aún a costa del conjunto.

Renovación de los métodos. La insistencia con el método de corte de ruta, sobre todo, en el 2003 – 4, llevó a un aislamiento social y una dificultad para dialogar con el conjunto de los trabajadores/as y el pueblo. Esto también ayudó a la fragmentación y dispersión de las organizaciones populares ante un gobierno que iba construyendo legitimidad. Repensar las modalidades de lucha y preocuparse por dialogar con cada día más sectores se vuelve fundamental.

A pesar de esto, existieron avances en la organización autónoma. Recuperación de Centros y Federaciones estudiantiles, desarrollo de sectores sindicales independientes a la burocracia sindical; empresas recuperadas; construcción de centros culturales y emprendimientos productivos; luchas por las tierras. Estos son saltos importantes. Tenemos la tarea de cuidarlos y hacerlos crecer, demostrando que el único camino para obtener nuestros derechos (vivienda, salud, educación, trabajo sin precarización) es la organización. ¿Seremos capaces, en esta nueva década, de demostrar al conjunto de los trabajadores/as que es posible la permanencia de espacios unitarios de lucha o caeremos, nuevamente, en priorizar lo propio? ¿Podremos renovar y discutir honestamente los modos de dialogar e intervenir para ganar consenso entre los de abajo?

Participar es más que votar

En este último tiempo, hemos impulsado, junto a otras organizaciones, la campaña “Participar es + que votar”. Con ella buscamos retomar la idea del 2001, de la asamblea popular como la instancia principal para resolver cuestiones y exigir nuestros derechos. El “que se vayan todos”, tenía como mejor contraparte, las Asambleas populares como ejemplo concreto del agotamiento de la democracia representativa.

Si bien la obra esgrime con humor la crítica de la realidad y la defensa de nuestros derechos también se sirve de las prácticas de la democracia directa para organizar y resolver diferentes problemáticas. Participar es + que votar es una expresión artística de protesta callejera que no se queda en la queja vacía sino que propone e incentiva la “participación” como elemento fundamental para sostener la democracia y darle sentido. Mientras que el artículo 22 dela Constitución Nacionaldice “el pueblo no gobierna ni delibera sino por medios de sus representantes”, la obra propone “que los gobernantes no deliberen ni gobiernen sino por medio del pueblo en asamblea”.

A diez años es primordial buscar nuevos canales de diálogo e intervención con las trabajadoras y trabajadores que se organizan y enfrentan la fragmentación de la clase combativamente, con solidaridad y desde abajo.

 

A diez años del 2001:

Recuperemos el pasado

Critiquemos el presente

Expropiemos el futuro

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