Declaración de La Brecha Sindical sobre las paritarias

febrero de 2013

Por paritarias sin techos: ¡Que la inflación la absorban las ganancias empresarias!

 Nos encontramos nuevamente este año frente a la discusión paritaria. En ella los sindicatos pueden intentar revertir la caída del poder adquisitivo de los salarios, los empresarios intentan minimizar el “costo laboral”, y el Gobierno quiere que los menores incrementos de precios se basen en un menor crecimiento de ese costo laboral. Los precios suben, y es por eso que nos quieren disciplinar en nuestras justas demandas. Pero para eso también esconden la inflación (por medio de la intervención en el INDEC) para pintar un panorama más calmo del que vivimos.

Es la economía…!!!

El año pasado ingresamos de lleno en una situación de estancamiento económico, y ha comenzado un declive. Hay un crecimiento cada vez más suave de la recaudación fiscal. Si ese incremento antes se basaba en el crecimiento económico, los precios internacionales, los salarios, las ganancias y la inflación, cada vez depende más centralmente de los salarios y la inflación.

La balanza comercial local está pivoteando entre el déficit y el superávit (las ventas al exterior son apenas mayores que las compras), y la industria no creció con el ritmo esperado, en sintonía con la desaceleración de la industria brasilera. El caudal de dólares que ingresan al país se redujo siendo uno de los principales dolores de cabeza del Gobierno. Han tenido que restringir las importaciones para proteger el escape de dólares, aunque apuntando al consumo menor y algunas ramas de producción pero no han logrado detener la fuga de grandes capitales. Ya han anunciado que echarán mano de cualquier método con tal de mantener el modelo. Ya que ha fracasado el sueño kirchnerista de encabezar una burguesía nacional, se insiste con apostar a que capitales transnacionales continúen depredando nuestro medio ambiente, sin pensar alternativas energéticas y de producción trabajo intensiva. La modificación sustancial de la matriz productiva es una cuenta que seguirá pendiente.

En este panorama, se presenta la situación en donde hay que definir de dónde saldrá el dinero que mantendrá el esquema económico. Y una vez mas la variable de ajuste elegida por el Gobierno y los empresarios es el bolsillo de los trabajadores. El crecimiento de los salarios atenta contra la ganancia de los empresarios, quienes han sido beneficiarios privilegiados de estos los 10 años de kirchnerismo. Cualquier intento del gobierno por exigir “mesura” o “razonabilidad” inclina la balanza en favor de los empresarios. Los incrementos que estamos exigiendo tienen que recuperar lo perdido e ir por más. No estamos negociando el próximo aumento de precios sino recuperar (al menos) la caída pasada de nuestro poder adquisitivo. Si no avanzamos, retrocedemos.

Aunque Tomada no quiera reconocerlo el techo que quieren imponer en torno al 20% de aumento, se encuentra por debajo de la inflación acumulada, la cual estimamos entre el 25% y el 30% en cada uno de los últimos 3 años. Vale aclarar que si no sabemos de cuánto es la inflación, esto es gracias a la intervención oficial en el INDEC, que hace pocos días cumplió ya 6 años.

La clase trabajadora es un sector castigado por este modelo: el 50% de las y los trabajadores están cobrando no más de $3000, y según estimaciones independientes la canasta básica supera los $7000. La recomposición que se vio en otros aspectos de la economía fue para los empresarios principalmente y no para la clase productora de las riquezas.

¿Qué queda para los trabajadores que tienen mayor vulnerabilidad, como el 34 % de trabajadores en negro, entre los que están una porción de trabajadores que el propio Estado precariza?

Los legisladores son punta de lanza en romper el techo de la paritaria, con el 21,8 % de aumento, luego de haberse aumentado en el 2012 un 100% sus dietas.

Pero marcando el camino, los aceiteros por medio de la lucha han conseguido superar el límite que el Gobierno quería imponerles (incluso más tenazmente que los empresarios del sector).

Con la inflación sin visos de detenerse, los sindicatos de oposición vieron una posible concesión en abrir nuevamente las paritarias a mediados de año, lo que fue rechazado de plano por el Gobierno. Como contrapartida proponen un acuerdo de precios, hoy planteado como un congelamiento por 2 meses, casualmente lo que duran las negociaciones paritarias. Esta medida es presentada como una gran solución, pero los acuerdos anteriores han demostrado ser un mecanismo más que testimonial, sin poder garantizar que los empresarios dejen de subir los precios (o achicar los envases o bajar la calidad de los productos).

El sacrificio de los trabajadores no debe ser la variable de ajuste del modelo.

Las retenciones al impuesto a las ganancias crecieron en el 2012 más que el tributo cobrado a las ganancias empresarias. El decreto que eximía del pago al medio aguinaldo, y la exigua suba del Mínimo No Imponible, no logran evitar que cada vez sean más las y los trabajadores que pagan este impuesto, por salarios que no están muy lejos de la canasta básica real. Si en el 2003, el 8% de los trabajadores formales pagaba el impuesto, en el 2012 llegaron a hacerlo el 20%. El incremento en la recaudación que obtendrá el Gobierno luego de las paritarias es muy superior al costo fiscal de este ínfimo reacomodamiento.

Más allá de los opinólogos oficialistas que califican al impuesto al salario como progresivo, una autentica lógica progresista impone la eliminación del impuesto a los que viven de un salario, y no perciben ningún ingreso por rentas o acciones, a la vez que eliminar las exenciones a este impuesto con el que las empresas se ahorran 11.300 millones de pesos.

La disminución del poder adquisitivo de los trabajadores es una realidad que difícilmente se puede disfrazar, un presagio de malestar que se siente y se constata día a día cuando se lesiona progresivamente el poder de compra de las clases populares.

Ante esta situación algunas centrales sindicales parecen retomar su tarea de encabezar los reclamos de la clase trabajadora, pero lo hacen centralmente para proyectar sus propios intereses políticos.

Se lanza una nueva convocatoria a luchar en contra del Gobierno y si bien creemos que es justo el reclamo por un reajuste salarial mayor, en contra del impuesto al trabajo y es verdadera la adhesión de los trabajadores a estas consignas, es necesario que las luchas superen las orientaciones que le imponen las conducciones burocráticas, para evitar quedar subsumidos en otros proyectos patronales.

Por un lado, desde el moyanismo se pretende generar un proyecto reformista vinculado el peronismo tradicional. Desde el lado de la CTA, se impulsa una alianza que pone al movimiento a vehiculizar intereses de las burguesías agrarias al integrarse al FAP de Hermes Binner.

Las dos anulan la participación masiva y democrática para las lucha y soslayan la importancia de espacios de decisión colectiva.

Nos encontramos frente a una realidad que nos exige el mayor de los esfuerzos al conjunto de los trabajadores. Un esfuerzo que no es para salvar las ganancias empresarias sino para defender un proyecto propio, un proyecto de nuestros intereses construido por nosotras y nosotros como sujetos activos.

Debatiendo en nuestros lugares de trabajo junto a nuestros compañeros y compañeras por las condiciones laborales (no sólo el salario). Y siendo capaces de exigir a las conducciones de los sindicatos, que se generen y respeten los mandatos de los delegados y comisiones internas a la hora de sentarse a negociar con las patronales.

No somos ingenuos. Sabemos que poco podemos esperar de estas conducciones. Tenemos que salir a la calle y luchar para evitar ser una vez (como siempre ha sido a lo largo de la historia) la variable de ajuste de las crisis económicas de los capitalistas.

Paritarias sin control estatal

Por un aumento superior al 30 %

No al impuesto al salario

Salario minimo igual a la canasta familiar

Por condiciones dignas de transporte

Por universidades, escuelas y jardines públicos de calidad y gratuitos para laburantes e hijo/as

Basta de desmantelar nuestros hospitales públicos

Basta de tercerización laboral

Justicia por Mariano Ferreyra

Basta de intervención en el INDEC: Queremos conocer la inflación real

Basta de precarización del trabajo y de la vida: Más impuestos para los de arriba, más derechos para los de abajo.

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