Nuestros barrios exigen respuestas

Nuestros barrios exigen respuestas

Dos días después del temporal la situación sigue siendo desesperante en muchos barrios de los alrededores de La Plata, de Berisso y Ensenada, y también en sectores del casco urbano. La asistencia prometida por los Gobiernos nacional, provincial y municipal es escasa, falta comida, colchones, pañales, agua potable, medicamentos  y ropa para familias que perdieron todo, hasta sus casas.

El rol de las autoridades políticas roza lo impresentable. Una presidenta que intenta ponerse en el mismo lugar que los vecinos y vecinas inundadas de Tolosa diciéndoles que ella también se inundó en esa zona, como si no dimensionara la gravedad de la situación; un intendente que twitteaba desde Brasil diciendo que estaba ayudando a las familias afectadas; y un Gobernador cuya única respuesta es militarizar la ciudad para “proteger los bienes materiales”. ¿Los bienes de quién quiere proteger Scioli? ¿De qué los quiere proteger si la gente se quedó sin nada? ¿No sería mejor que se dediquen a garantizar lo imprescindible para paliar la emergencia habitacional y ambiental que se vive en los barrios?

No hay casualidades

La presidenta Cristina Kirchner, el Gobernador Daniel Scioli y el Intendente Pablo Bruera dicen y hacen lo mismo que Mauricio Macri en la Capital Federal: “la culpa es del temporal”. Chamuyo. La causa del desastre tiene nombre y apellido: especulación inmobiliaria y marginación estatal de los barrios pobres.

La Plata hace rato que dejó de ser esa ciudad excelentemente planificada que figura en los libros de historia. Desde hace más de 15 años que los Gobiernos provincial y municipal se dedicaron a hacer negocios con las empresas constructoras y las cámaras inmobiliarias para llenar de edificios la ciudad sin la más mínima planificación urbana, mientras que miles y miles de familias pobres son condenadas a vivir en los márgenes en viviendas precarias, sin servicios de luz, agua y cloacas, a las que además se les niega el derecho a regularizar las tierras en las que viven desde hace años.

Esta situación es fruto del nefasto Código de Ordenamiento Urbano impulsado por el intendente Pablo Bruera para instalar edificios de forma masiva, encarecer el precio de los alquileres y de las viviendas en el casco urbano y condenar a los sectores más pobres a vivir en las peores condiciones. A lo que se le agrega el avance del estacionamiento medido, que no tiene como fin la reinversión con sentido social, sino la de meterle la mano en el bolsillos a los y las usuarios.

La falta de planificación y la desidia estatal es tan grande que las obras de las que tanto Scioli como Bruera se enorgullecen, el Estadio Único y la autopista, fueron dos de los causales de semejante inundación.

Tras diez años de crecimiento económico a tasas chinas los Gobiernos nacional, provincial y municipal jamás se dedicaron a realizar obras de infraestructura hídrica básicas. El intendente platense se la pasa pintando plazas mientras en los barrios la situación es lamentable, llegando a situaciones ridículas como que los propios camiones del Gobierno municipal tiran basura en, por ejemplo, zonas de Altos de San Lorenzo.

Las zonas de la periferia platense que hoy quedaron bajo el agua son las mismas que quedan aisladas del transporte, a las que no llegan los planes de empleo por las internas entre el Gobierno municipal y el nacional, en las que la policía libera zonas para el accionar de punteros y dealers, y en las que los más desprotejidos, niños, niñas y adolescentes quedan por fuera de cualquier amparo estatal.

Mientras la presidenta intenta explicar lo inexplicable, poco se dice de los cientos de pibes que viven en la calle mientras los programas sociales de la Provincia y el Municipio están totalmente vaciados. Los trabajadores y trabajadoras del programa Envión, de las Casas de Abrigo y los Centros de Día se han cansado de denunciar el vaciamiento de políticas hacia la niñez y adolescencia.

Esta es la misma ciudad en la que los Hospitales se quedan sin insumos, donde faltan médicos y enfermeros, donde se cierran salas, y donde las escuelas se caen a pedazos por falta de infraestructura.

El problema es que lo que pasó en la región es todo ese cóctel junto y mucho más, es la desidia del Estado que implementó políticas nefastas con el cuento de construir “una gran ciudad Capital”, precarizando la vida de miles de trabajadores y trabajadoras.

Organizados y solidarios

Mientras en los barrios los punteros del PJ se pelean por quién reparte la escasa mercadería que llega de la Nación y Provincia, nos toca la tarea de seguir organizándonos desde abajo, entre los y las vecinas, juntando ropa, alimentos, organizando ollas populares, y por sobre todas las cosas saliendo a la calle para reclamar lo que es justo.

Parece increíble que en esta situación de emergencia tuviéramos que movilizar a la Municipalidad ayer para exigir mercadería para los barrios, pero si los insumos necesarios para reconstruir las casas y las calles no llegan, tendremos que organizarnos para hacernos oír nuevamente.

Nuestros barrios reclaman respuestas.

En ese marco, para exigir que la mercadería llegue efectivamente a quienes la necesitan y no a los punteros, para que el Estado envíe comida, pañales, medicamentos, colchones, frazadas, elementos de aseo y limpieza, materiales para reconstruir las casas, subsidios para cubrir las enormes pérdidas, entre otra enorme cantidad de cuestiones necesarias, es que mañana, viernes 5, adherimos a la movilización convocada por la Multisectorial La Plata-Berisso-Ensenada a las 13hs, a la Gobernación provincial.

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