Oscuras prácticas de los servicios de inteligencia: NUNCA MÁS!

La aparición sin vida de un fiscal el día en que iba a revelar datos supuestamente relevantes sobre el atentado a la AMIA generó una crisis política de magnitud. La discusión sobre “la pólvora” no puede apartarnos de intentar sacar de la oscuridad las disputas que se están dando en el poder político y económico argentino, con peligrosas vinculaciones con servicios secretos internacionales. Tampoco podemos dejarnos llevar por operaciones mediáticas que terminen fortaleciendo salidas políticas derechistas, que están muy lejos de buscar nuestro bienestar, el de lxs trabajadorxs y el pueblo.

Nosotrxs no somos Alberto Nisman ni queremos serlo. Este fiscal, puesto por Néstor Kirchner al frente de la causa que investiga la masacre en la mutual judía, reportaba directamente a la Embajada estadounidense, el FBI y el gobierno de Israel. Las revelaciones de archivos secretos estadounidenses difundidas en Wikileaks son contundentes: Nisman no daba un solo paso sin consultar con esos sectores. Es parte de la respuesta a la demora (¿y fracaso?) en sus investigaciones del atentado.

En esa relación con el imperialismo yanqui se puede inscribir el giro de la causa sobre la supuesta “pista iraní”, país perseguido y asediado por EEUU… hasta hace pocos días. La pista iraní fue impulsada durante años, en detrimento de la “pista siria”, que no casualmente salpica al ex presidente Carlos Menem (hoy aliado legislativo del Gobierno nacional) y su relación con el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar. La voladura de la fábrica militar de Río Tercero, en 1995, también forma parte de este oscuro rompecabezas.

En definitiva, lo que destapa la muerte de Nisman (sea asesinato o suicidio) es el rol de los servicios de inteligencia nacionales (y extranjeros) en la realidad política del país y el resto del mundo. Sobre esto, tanto este Gobierno como los anteriores son absolutamente responsables: las áreas de inteligencia prácticamente no fueron tocadas, ni mucho menos desmanteladas, habiendo miles de agentes pagos por el Estado nacional que dedican sus horas a infiltrarse en movimientos sociales, organizaciones de trabajadorxs en lucha, medios alternativos de comunicación (como el caso de Américo Balbuena en la Agencia Rodolfo Walsh, Torales en Lear, etc.) y más, vinculados a los servicios de EEUU. No sólo dirigen la inteligencia sino también las investigaciones de fiscales y jueces.

Para este Gobierno, como para los anteriores, el peligro no es la infiltración extranjera en la política nacional si no la organización popular en defensa de los derechos de lxs trabajadorxs, del medio ambiente, de la comunicación popular, o los derechos humanos. Prueba de esto es el Proyecto X encarado por la Gendarmería nacional.

El hecho de que César Milani esté al frente del Ejército, a pesar de estar vinculado al terrorismo de Estado y de haber integrado específicamente áreas de inteligencia, y el reciente nombramiento de Sergio Berni como vocal por las Américas del Comité Ejecutivo de Interpol van en un mismo sentido: profundizar el aparato de inteligencia e investigación sobre la organización popular.

Por esta razón, el problema acá no es la interna dentro de la Secretaría de Inteligencia, si no el rol de la Secretaría de Inteligencia en sí mismo. No podemos olvidar que Antonio “Jaime” Stiusso (ex funcionario de carrera dentro de los servicios de inteligencia nacionales, con labor ininterrumpida desde 1972 para acá, también enteramente vinculado a la CIA), ahora supuestamente enfrentado al Gobierno, tuvo la entera confianza del kirchnerismo hasta hace pocos meses.

A todo esto, las manifestaciones conducidas por el macrismo, el massismo y el binnerismo se suman y son parte de los intereses de una de las facciones de turno. ¿Cómo puede Macri criticar a los servicios de inteligencia si él mismo quiso poner al frente de la Policía Metropolitana a Jorge “Fino” Palacios, procesado por haber realizado escuchas ilegales a un referente de la entidad Familiares y Amigos de la Masacre de la AMIA, y sospechado por su participación en el encubrimiento del atentado? Justamente, Palacios, Stiusso, Nisman, son todas figuras relacionadas a los servicios de inteligencia estadounidenses.

Creemos indispensable aunar fuerzas entre las organizaciones populares, lxs trabajadorxs y el pueblo y reclamar por:

El desmantelamiento de los servicios de inteligencia y el aparato represivo

La conformación de una comisión independiente (del poder político y económico) para el esclarecimiento de la masacre de la AMIA 

La apertura de los archivos de la SI

Fuera Milani del Ejército

¡ Fuera la injerencia del imperialismo en América Latina !

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