Fuera los corruptos de la UBA ¡democraticemos la Universidad!

En las últimas semanas ha salido a la luz una investigación periodística llevada adelante por Alejandro Bercovich, docente de nuestra Universidad, donde se dieron a conocer distintos casos de corrupción que vinculan a diferentes funcionarios de la UBA. Esta investigación muestra el enriquecimiento personal de los implicados haciendo negocios con la Universidad pública y utilizando sus empresas para la venta de insumos con sobreprecios al Hospital de Clínicas y al Instituto Ángel Roffo. Además, estas mismas empresas están siendo investigadas por la Justicia Federal por el desvío de fondos provenientes del Ministerio de Industria.

Quienes firmamos esta carta y habitamos las aulas de la Universidad de Buenos Aires todos los días no podemos más que sentir frustración por estos sucesos. Hace muchos años que se tienen indicios y sospechas sobre este tipo de manejos con los fondos de la Universidad, y en muchos casos los hemos denunciado sin demasiadas repercusiones. Vemos todos los días como las condiciones de infraestructura de muchas de las unidades académicas de la UBA se deterioran, como se utiliza el trabajo ad-honorem como forma de precarización laboral, como se persigue políticamente a docentes por presentar enfoques críticos en sus cátedras, o como se nombran funcionarios con vinculaciones con hechos nefastos de nuestra historia, como el ex-vice rector Darío Richarte o el intento de nombramiento de Atilio Alterini como Rector en 2006.

La investigación de Alejandro Bercovich no surge sorpresivamente. En lo que va del año ya renunció a su cargo Darío Richarte, en el marco de las denuncias por sus vinculaciones con la SIDE y el caso Nisman, también tuvo que renunciar Luis Giusti, ex Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, también por denuncias de corrupción, y salieron a la luz desvíos de fondos realizados por la Decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto, para financiar su actividad política.

Como si todo esto fuera poco, y se ha hecho público, los implicados en las denuncias intentan amedrentar a quienes prestan su colaboración con las investigaciones. Es así que tanto Alejandro Bercovich, como Cecilia Rikap, Secretaria Gremial de AGD-Económicas, como Gabriel Beati, enfermero del Hospital de Clínicas que prestó su testimonio para la investigación periodística, sufrieron amenazas por parte de quienes intentan seguir manteniendo sus negocios y de ocultar sus vínculos políticos.

Es momento que quienes defendemos la Universidad pública y gratuita demandemos la exclusión de todos los funcionarios implicados, como es el caso de Emiliano Yacobitti, Secretario de Hacienda de la UBA. Hay sobradas pruebas de manejos fraudulentos e ilícitos por parte de sectores que forman parte de la gestión de la Universidad, y que se pueden remontar al año 2001, donde el mismo Emiliano Yacobitti fue denunciado en otro informe periodístico por sus manejos fraudulentos y patoteriles como presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas.

Por todo esto, quienes firmamos esta carta pública, exigimos a las autoridades de la Universidad a separar de su cargo a Emiliano Yacobitti e iniciar todas las medidas que estén a su alcance para realizar las investigaciones que hagan falta para determinar todos los hechos y todos los implicados que manchan el prestigio de nuestra casa de estudios y utilizan la educación pública como un negocio para su beneficio personal.

Nos convocamos, e invitamos a toda la comunidad educativa, a manifestarnos el próximo martes 7 de julio, a las 18hs, en la Plaza Houssay (Av Córdoba y Junín) para decir:

Fuera los corruptos de la UBA

Democraticemos la Universidad

Docentes, estudiantes, graduados y trabajadores no docentes de la Universidad de Buenos Aires.

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