Retomar lo mejor de nuestras luchas para fortalecer la unidad frente al ajuste

Nota publicada en la Abre Brecha #15 de diciembre 2015

El recambio de gobierno nos traerá a toda la clase trabajadora un ajuste que con mayor o menor gradualidad implicará la pérdida del poder adquisitivo de nuestros salarios y un acrecentamiento de la precarización laboral y de la vida, sobre todo teniendo en cuenta que en los planes de Mauricio Macri no se ve una sola medida que implique ajustar al empresariado, la banca, las grandes inmobiliarias, los terratenientes que ganan millones exportando soja, y todos los sectores de la burguesía que se “la llevaron en pala” durante los últimos doce años. Tampoco estaban presentes en las preocupaciones de Daniel  Scioli.

Ese recorte en los salarios y condiciones de vida es lo que se esconde detrás de los discursos de “pacto  social”, que lo único que trae aparejado –como pasó siempre en la historia de nuestro país– es la restricción de derechos a la clase trabajadora buscando que aceptemos que el ajuste caiga sobre nuestras espaldas. En esa línea se vienen los ataques legislativos y judiciales que intentarán limitar el derecho a huelga, o los intentos de modificar las negociaciones paritarias buscando hacerlas cada dos años o centralizarlas en una sola negociación general entre las cúpulas de las burocracias sindicales y los grandes bloques empresariales (UIA-AEA).

De hecho, todo este combo de modificaciones de los derechos laborales será negociado con las burocracias sindicales de las tres CGT, que evalúan su unificación detrás de las políticas del nuevo gobierno. No es casual que tanto Macri como Scioli durante la campaña hayan anunciado el levantamiento del piso del impuesto a las ganancias, reclamo principal de estos sectores, dejando de lado los principales problemas de la clase trabajadora: la desocupación, el trabajo precario y las pésimas condiciones de vida (salud, educación y vivienda).

La 60

La lucha de La 60, un símbolo de este 2015

Por esta razón, nos parece importante echar una mirada a las luchas que desde distintos sectores de nuestra clase se han venido impulsando en los últimos tiempos, desde que el ajuste “gradual” ya se puso en marcha. Es necesario identificar las enseñanzas, aprendizajes, para prepararnos a enfrentar en mejores condiciones la avanzada patronal-estatal-judicial que se viene sobre los derechos que ganamos en las calles.

Rompiendo Cadenas: nuestra apuesta a la unidad

Desde la conformación de COB La Brecha, hace ya casi 5 años, a través de la Brecha Sindical, hemos ido aportando cada vez con más fuerza y decisión a la intervención conjunta con otras organizaciones en la conformación de la Corriente Político Sindical Rompiendo Cadenas (CPS-RC), que en los últimos años creció en niveles de intervención en conflictos e inserción en distintos sectores de trabajo, así como también aportado a la construcción de armados unitarios que permitan recuperar organizaciones gremiales para la clase trabajadora.

Con estas herramientas político-sindicales buscamos generar los mayores niveles de unidad posibles para intervenir y fortalecer la inserción en la clase de una perspectiva anticapitalista y antipatriarcal, que impulse la participación y decisión democrática de las bases en todos los gremios o conflictos, que ponga por delante el triunfo de las luchas por sobre “el rédito político” para la propia orga, que practique la más amplia solidaridad activa con los conflictos en curso, que aspire a un crecimiento en conciencia e identidad de clase basado en nuestra independencia política, y que sea uno de los motores del reagrupamiento de los sectores clasistas en el marco de la intervención político-sindical.

 

Las enseñanzas de la unidad, la democracia de base y la solidaridad de clase

Con estos lineamientos como base es que apoyamos decididamente la lucha de lxs aceiterxs, que a través de una huelga histórica lograron romper el techo salarial que imponía el gobierno nacional, paralizando durante 25 días más de 40 plantas y puertos acei teros de todo el país, haciendo incluso que la Bolsa de Rosario tuviera que dejar de operar por diez días, y desarrollando altos niveles de participación y decisión democrática de las bases a lo largo de todo el proceso de lucha, condición sin la cual el triunfo hubiera sido imposible.

Nos parece necesario destacar el nivel de conciencia y apropiación del conjunto de lxs trabajadorxs aceiterxs que intervinieron en el conflicto, que denota una paciente construcción de base desarrollada a través de los años en uno de los sectores estratégicos de la producción con un millonario nivel de facturación anual. El otro punto a destacar es el eje en el que lxs compañerxs aceiteros situaron su lucha: que el salario que debe cobrar un/a laburante no se discuta en base a la inflación que calculan gobiernos y empresarios sino a partir de las necesidades de lxs trabajadorxs para vivir dignamente.

De la misma forma, tomamos como bandera el apoyo activo a la lucha de lxs compañerxs de la Línea 60, que lograron revertir 53 despidos e imponerle a la patronal (grupo DOTA) el reconocimiento gremial del Cuerpo de Delegados, enfrentando durísimos ataques, el lockout patronal, el ninguneo del Ministerio de Trabajo, y la entrega de la burocracia sindical que conduce la UTA. La enorme firmeza lograda a base de varios años acumulados de trabajo paciente desde las bases lograron la suficiente unidad interna para resistir y lograr el apoyo de un marco de alianzas amplio, con medidas de lucha estratégicas como el no cobro de boletos que apuntaban directamente a generarle pérdidas a la empresa y ganarse la solidaridad de lxs pasajerxs.

Sindical

“Paritarias libres. Una Tomada de pelo”. Intervención de La Brecha en el corte del Puente Pueyrredón durante el paro general del 9 de junio.

Y si hablamos de lucha genuina, firmeza y enfrentamiento contra la burocracia, no podemos dejar de mencionar al conflicto por los despidos en la fábrica Honda Motors de Florencio Varela, ocurridos en agosto del 2014, que fueron una avanzada patronal para sacarse de encima a lxs compañerxs que ante las suspensiones y achique de personal comenzaron a levantar la cabeza. Aquí también tenemos que señalar que fue la lucha abnegada de dos de los despedidos, que durante más de un año no claudicaron ni ante los ofrecimientos de “jugosas” indemnizaciones ni ante las presiones de la burocracia del SMATA, y junto a distintas organizaciones lograron construir un arco de solidaridad que permitió sostener la lucha y obtener un reingreso efectivo de uno de los compañeros a su puesto de trabajo en la fábrica y sostener el conflicto para ganar también el otro reingreso. Todo esto además con el ingrediente de que a pesar de los aprietes internos pudieron sostener el apoyo de sus compañeros de trabajo, a pesar de haber estado fuera de la fábrica más de un año.

Al mismo tiempo que el conflicto en Honda, en el diario Hoy de La Plata fueron echados 10 trabajadorxs de prensa por empezar un proceso de reclamos laborales e intentar elegir delegados tras 15 años de impedimento de la patronal, lucha a la cual también apoyamos decididamente y que un año después logró ya la primera sentencia judicial por reincorporación, siendo este un hecho histórico para los medios de comunicación de la región.

La lucha del Hoy se transformó en el eje articulador de todos los conflictos del sector en La Plata, explotando la acumulación paciente que durante varios años se viene realizando dentro de los medios de comunicación de la región, impulsado fundamentalmente por el Colectivo de Trabajadorxs de Prensa. Combinando las más variadas formas de intervención (desde piquetes y bloqueos, pasando por declaraciones parlamentarias, hasta el escrache público a los funcionarios del Ministerio de Trabajo) lograron sostener una intensa lucha sin el apoyo del Sindicato de Prensa Bonaerense, y orquestando un marco de alianza amplio –que incluyó gremios de la CGT, de las dos CTA, abarcando un espectro ideológico que iba desde la izquierda en sus distintas variantes hasta el peronismo– que logró confluir en una histórica movilización, el Prensazo, como no sucedía desde hace más de quince años en el sector.

De cara a los tiempos que se vienen, entendemos que se vuelve una tarea cada vez más estratégica la necesidad de evitar el aislamiento de las luchas, buscando generar acciones que de manera inteligente logren comprometer a distintos sectores con los reclamos que impulsamos, utilizando todas las herramientas posibles para alcanzar la legitimidad y el apoyo necesario para imponerse a las patronales, la burocracia, y el Estado con toda nuestra fuerza de trabajadorexs organizadxs.

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