El necesario análisis de las políticas de género

Nota publicada en la Abre Brecha #16 de marzo ´16

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El gobierno de Cambiemos abre una nueva coyuntura para las políticas de género y sexualidades. La sorpresa en este sentido fue la designación de Fabiana Tuñez al mando del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM). Tuñez, ex-directora de la Casa del Encuentro, fue una persona clave en una ONG con muchísima legitimidad ante el movimiento de mujeres en la necesaria tarea de registro de los casos de extrema violencia hacia las mujeres.

Sin embargo, cuando hablamos de coyuntura de géneros creemos que es muy importante poder incorporar a la perspectiva la política para lesbianas, trans, travestis, gays, bisexuales y personas intersex, entendiendo que se presentan particularidades, reivindicaciones y opresiones que juegan de distintas maneras -aunque puedan conjugarse en conjunto muchas veces-.

 

¿Un cambio de etapa?

Hoy diferentes voces se postulan ante la política de Cambiemos. Lejos de pensar en una neutralidad de política, creemos muy necesario analizar las características puntuales de las acciones y omisiones que surgen en la inauguración de esta nueva etapa. Una de las acciones más destacadas, hasta el momento, fue la convocatoria que se llevó a cabo desde el CNM hacia las organizaciones de la sociedad civil para discutir y presentar los lineamientos del organismo, aunque todavía no hay novedades de posibles articulaciones con el movimiento de mujeres.

Estas señalas, entre otras, dan cuenta de un modelo con una impronta onegeísta de gestión de política pública a través de la tercerización delegativa de política en otras organizaciones. Muchas feministas “celebraron” la designación, preocupadas sólo por cuánto margen presupuestario se le asignaría a Túñez. Hoy el panorama parece más grisáceo, dado que, por ejemplo, ya circulan fotos oficiales con Patricia Bullrich y las representantes de la ONG “Vital Voices”, cuyo principal financiador es Paul Singer (fondos buitres), sumado a que a más de 90 días de gobierno aún no se vio cubierto ninguno de los objetivos prometidos a este plazo.

 

Las violencias que no cesan

A pesar de la enorme manifestación del #NiUnaMenos del año pasado, no cesaron los casos de violencia, femicidios y travesticidios y no se implementó ninguna política pública de emergencia en concreto para amortiguar estas manifestaciones de extrema violencia. Incluso, luego del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Mar del Plata hubo reiterados ataques y episodios de violencia hacia compañerxs feministas, gays, trans, travestis, lesbianas, intesex y bisexuales y antifacistas, por parte de grupos abiertamente neonazis. La asunción de la intendencia de esa ciudad por el fascista Carlos Arroyo, así como el triunfo nacional de Macri, dan total impunidad a estas expresiones reaccionarias. El caso más reciente es el secuestro y la tortura ejercida hacia Lautaro Blengio en Miramar, propiciado por la misma policía de la localidad. En La Plata, se vive una situación de militarización de la zona roja de las travestis y mujeres trans, situación por la que se multiplican las detenciones arbitrarias con causas inventadas,  a la vez que se intensifican las palizas y requisas vejatorias propinadas por los efectivos policiales, solamente para que las compañeras se corran de lugar.

 

El Plan que no vino con la alegría

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Pasaron más de cien días desde que asumió el nuevo gobierno y, a pesar que es esperado con ansias, no se presentó  el prometido “Plan Nacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres” para contrarrestar en el corto y mediano plazo acciones contra las violencias físicas y simbólicas. Asimismo, el Estado no promueve ni garantiza la igualdad de derechos y oportunidades en el mundo laboral, de hecho en lo que va del año se registraron más de 100.000 pérdidas de puestos de trabajo. Una preocupación es que ninguno de los lineamientos mencionados hasta ahora desarrolla políticas serias que garanticen la conciliación y corresponsabilidad de las tareas de reproducción de fuerza de trabajo que recaen, en su mayoría, en cuerpos feminizados. Sin este piso se cercena una posibilidad de avance para una vida más digna de mujeres, lesbianas, trans, travestis y bisexuales.

Según un informe del INDEC de 2013, sobre las Encuestas de Uso del Tiempo las mujeres trabajan en promedio 3 horas más por día que los hombres en tareas no remuneradas, duplicándose esa diferencia si en el hogar hay niñxs menores de 6 años. Las mujeres más jóvenes son las más precarizadas laboralmente y son las que tienen más dificultades para conseguir trabajo. La pobreza, la maternidad temprana y la falta de estudios son las principales causas. El embarazo adolescente constituye otra de las grandes dificultades para el acceso al empleo y a la continuidad educativa de las mujeres. Cada 5 minutos una mujer menor de 20 años es mamá en nuestro país y lo que es peor, cada 3 horas nace un/a niño/a cuya madre es menor a 15 años. En la maternidad adolescente,  7 de cada 10 niñas y jóvenes son pobres.

En este sentido, y dado que la maternidad temprana es una cuestión de peso a la hora de pensar trayectorias de vida menos precarias, la dirección del nuevo gobierno tampoco muestra ningún atisbo hacia la legalización del aborto. Una de las situaciones más graves es la del avasallamiento sobre el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, porque eso implica que a los diferentes centros sanitarios no están llegando los insumos de anticoncepción, hormonización para personas trans, fertilización asistida y, sobre todo, no se puedan garantizar los Abortos No Punibles (ANP).

No es casual que muchas ONG católicas hayan intentado, desde la creación del protocolo de interrupción legal del embarazo (ILE) a mediados de 2015, boicotearlo; pero aunque no lo lograron, los ANP siguen sin garantizarse en todo el país y la clandestinidad del aborto es la principal causa de mortalidad materna: mueren lxs más jóvenes y pobres. Uno de los desafíos del movimiento feminista organizado será entonces reforzar las redes y la sororidad ante una de nuestras principales herramientas para poder garantizar las prácticas.

Este año se vuelve a presentar el Proyecto de Ley de ILE (Interrupción Legal del Embarazo), en donde vertebralmente los cambios serán en la figura de la “objeción de conciencia”, habiéndose decidido no nombrarla directamente, y la incorporación de “las personas gestantes” como sujetxs de protección de la norma (incluyendo así a los varones trans).

 

La lucha da frutos

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Una sorpresa recibida con gran expectativa es el nacimiento de la Colectiva Lohana Berkins, un frente de organizaciones e independientes convocado por cinco referentes trans y travestis, de acuerdo al deseo de Lohana, referente histórica, tras su fallecimiento en el mes de febrero. La colectiva se compone de un arco diverso de activistas y organizaciones para poder llevar adelante un nuevo frente que reúna las demandas de la comunidad trans y travesti y que, al mismo tiempo, dinamice las redes de acción y solidaridad en el movimiento LTTGBI.

 

Cómo salir de la trampa de la “justicia”

¿Nuestros problemas se solucionan con más penas? ¿Qué pasa cuando aún existiendo órdenes perimetrales se cometen femicidios? ¿Cómo se conjugan la necesidad de la aplicación de medidas urgentes, muchas de ellas punitivas, que frenen las violencias con una visión que luche para erradicar la violencia de género, la criminalización de la pobreza y el racismo de raíz?

En este sentido, creemos importante que el feminismo, el movimiento de mujeres y el movimiento LTTGBI abra un diálogo que consideramos fructífero y urgente. Consecuentemente, no pensamos que “el botón antipánico” sea la solución a la violencia de género, ni tampoco continuar en un camino que solamente se enfoque en aumentar penas, recrudecer castigos y victimizar a los cuerpos feminizados. Es así que vemos con suspicacia cómo puedan darse las políticas de géneros en el gobierno macrista, esperando (y estando atentxs) que no implique militarizar espacios públicos y desarrollar una política represiva hacia quienes siempre pagan las deudas sociales del cisheterocapitalismo: los sectores populares y las identidades feminizadas. En este mismo sentido, por ejemplo, enmarcamos la Ley Antidiscriminatoria (reclamo desde hace 3 años de la FALGBT), que finalmente termina ampliando la tipificación penal de ciertos delitos por causas discriminatorias. Por supuesto, condenamos fuertemente la discriminación en todas sus formas, y entendemos que el debate al respecto es largo, pero no creemos que encarcelando personas vayamos a lograr el cambio cultural que realmente acabe con los hostigamientos y la violencia de género.

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