Llenémonos de lucha contra el vaciamiento

Ante el panorama actual que afrontamos de ajuste, inflación, despidos y aumento de la pobreza, desde el movimiento de mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, trans y travestis seguimos apostando a la lucha en las calles, construyendo espacios de unidad que nos permitan avanzar en una perspectiva feminista y clasista contra el sistema patriarcal y capitalista. Frente al avance reaccionario que se expresa, entre otras cosas, en el vaciamiento de las políticas públicas y la precarización de la vida, redoblamos la apuesta con mayor organización en nuestros lugares de militancia.

Desde su inicio, el gobierno de Cambiemos dio claras muestras de avanzar hacia un modelo de gestión sobre la política pública en materia de género con un claro perfil onegeista, tercerizando así los programas y devaluando los derechos adquiridos por la lucha de años del movimiento de mujeres y feminista. Ejemplos de esto se ven en el recorte y el achicamiento del presupuesto en áreas y distintos sectores como el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, y el ataque reciente contra lxs trabajadorxs del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI). La falta de insumos, infraestructura, y los despidos masivos que ya contabilizan más de 150.000 a lo largo y ancho del país son un ataque directo sobre los derechos de nuestra clase. A esto se suma la situación de lxs trabajadorxs de la Dirección General de la Mujer del gobierno porteño, que denuncian que la planta disminuyó un 50 por ciento entre 2007 y 2015.

Asimismo, la violencia hacia las mujeres y lxs disidentxs sexuales se vio agravada en este contexto. A lo largo del 2015 se registraron 286 femicidios en nuestro país y los datos del 2016 mantienen esta situación. El pasado 3 de junio nos movilizamos una vez más para exigir Ni Una Menos y basta de violencia machista.

No obstante, aún no se presentó el “Plan Nacional para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Hacia Las Mujeres”, plan que se desprende de la Ley Nacional 26.485 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres sancionada en 2009 y promulgada en 2010, que debería ordenar acciones a corto y mediano plazo para contrarrestar las violencias físicas y simbólicas. La falta de voluntad política por parte de los gobiernos de turno ante esta cuestión es evidente. Durante 2015 el presupuesto del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) recibió 50.789.000 pesos, el 0,0040% del presupuesto nacional. El organismo contó con menos de 1 peso por mujer en todo el país para trabajar y abordar los casos de violencia de género.

El julio, el Comité de Derechos Humanos de la ONU difundió en sus observaciones finales sobre el cumplimiento del Estado argentino del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, graves problemas de derechos humanos que requieren políticas concretas e iniciativas institucionales, entre ellas: los atrasos en la aplicación de la ley integral para erradicar la violencia contra las mujeres, reprochando las deficiencias en la aplicación de la Ley de Protección Integral, la insuficiencia de presupuesto, la falta de implementación del Plan Nacional que la norma exige y la falta de instrumentación de la Ley de Patrocinio Jurídico Gratuito para las víctimas de violencia de género. También la inmediata liberación de Belén y descriminalización del aborto.

En todos estos años, a pesar de los avances legislativos fruto de la lucha del movimiento de mujeres y lgtttbiq, la promulgación de estas leyes no significó la puesta en marcha de mecanismos que apuntaran a reducir estructuralmente la situación de violencia que sufren las mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, trans y travestis. Los crímenes por homolesbotransbi sucedidos desde principios del año, los despidos con claros mensajes de odio a las personas disidentes o la implementación parcial sino incompleta del cupo laboral trans, dan muestra de ello. Hasta ahora sólo contamos con políticas de cotillón que fueron acompañadas por promesas y palabrerío.

 

La fuerza de lxs de abajo

 

Mientras el desempleo sube, el ajuste y la precarización de la vida se hace sentir con fuerza sobre las mujeres, lesbianas, bisexuales, trans y travestis, sujetxs históricamente vulneradxs y destinadxs a una división social y sexual del trabajo que asigna a los varones una posición jerárquica. A su vez, refuerza los roles y estereotipos de género confinándonos a las tareas de reproducción, como son las tareas domésticas o de cuidados, necesarias para el desarrollo del capitalismo. La participación de las mujeres en el mercado de trabajo con respecto a la de los varones sigue siendo muy desigual. Las ofertas laborales se concentran en actividades de baja productividad, en el sector informal y la probabilidad de que se desenvuelvan en sectores no organizados y sin representación sindical.

Es necesaria la socialización de las tareas de reproducción de la vida para romper con las dinámicas y los roles históricamente asignados, creando nuevas formas de relacionarnos que cuestionen la heteronorma y las relaciones de explotación y de dominación. Como parte del movimiento de mujeres y lgtttbiq debemos seguir avanzando hacia la construcción y fortalecimiento de espacios de unidad que nos permitan potenciar las luchas y nuestras acciones políticas.

Desde COB La Brecha apostamos fuertemente a la Campaña Nacional Contra Las Violencias Hacia Las Mujeres, movilizando en todo el país y diciendo NiUnaMenos por travesticidios, por redes de trata, por abortos clandestinos. También participamos de los Encuentros Nacionales de Mujeres, espacio que viene creciendo año a año y que nos potencia como mujeres, lesbianas, bisexuales, trans y travestis, para seguir construyendo estrategias colectivas contra todo sistema de explotación y de dominación. Apoyamos fuertemente en todas nuestras regionales la sexta presentación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, impulsada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, demanda histórica del movimiento de mujeres y feminista.

Asimismo, apoyamos el incipiente Encuentro de Varones Antipatriarcales. Tejiendo lazos entre las luchas, apostamos a la solidaridad y al crecimiento desde abajo y a la izquierda, fortaleciendo experiencias como el caso reciente de la Colectiva Lohana Berkins y la Coordinadora Antirrepresiva LGTTTBIQ, frentes que buscan potenciar las demandas de la comunidad trans y travesti.

Para dar batalla contra todo tipo de opresión y de dominación, de disciplinamiento sobre nuestros cuerpos y deseos, apostando a una transformación social y total que termine con la dominación de unxs sobre otrxs. Porque no estamos solxs, estamos organizadxs! seguiremos construyendo y dando la lucha contra el patriarcado y el capitalismo.

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