Nuevamente la Iglesia encubre a un cura abusador

Desde el Colectivo de Abogados y Abogadas Populares La Ciega junto al abogado Carlos Lombardi, y a Julieta Añazco, representante de la Red de Sobrevivientes por el Abuso Eclesiástico, concurrieron a mantener un encuentro con las autoridades del Arzobispado. La reunión fue en el marco de denuncias recibidas por los abusos sexuales cometidos por el cura Héctor Ricardo Giménez a niños y niñas, durante los años 1980 y 1982. La presentación también se realizó ante el Vaticano, pero la historia se repite y la institución que lidera Bergoglio (Papa Francisco) mira hacia otro lado.

La semana pasada el Colectivo de Abogados y Abogadas Populares La Ciega, el abogado Carlos Lombardi y Julieta Añazco, representante de la Red de Sobrevivientes por el Abuso Eclesiástico, formalizaron un encuentro con las autoridades del Arzobispado, que a poco más de un año de intercambios de cartas documento se logró concretar. La reunión se dio ante las denuncias efectuadas por los abusos sexuales cometidos por el cura Héctor Ricardo Giménez a niños y niñas, durante los años 1980 y 1982.

Existen denuncias de abusos cometidos a niños y niñas por éste, en el marco de los campamentos realizados por la iglesia desde fines de la década del ’70, y nada se había hecho al respecto para sancionar al párroco. También se realizaron más denuncias en sede judicial, por abusos sexuales cometidos durante los años ‘85 y ’86, incluso una denuncia penal con Giménez por la cual en el año 1996 obtuvo condena por abuso deshonesto a cinco niños de la Localidad de Magdalena.

Desde La Ciega sostuvieron que ante estos casos judicializados, la Iglesia católica no sólo tuvo conocimiento pormenorizado de los hechos sino que tomó un rol activo realizando por intermedio de la presentación del Arzobispo Carlos Galán, un pedido de excarcelación del condenado, la que tuvo favorable acogida, por los jueces Delbés y Piombo.

De este modo, y con la Iglesia como garante, el cura abusador continuó en “ejercicio del Ministerio de la fe restringida” no pudiendo acercarse a niños y niñas, pero celebrando misas en el Hospital San Juan de Dios hasta hace dos años atrás, momento en que fue escrachado y denunciado públicamente, por Julieta con el acompañamiento de organizaciones feministas y políticas.

Luego de la presentación realizada ante el Arzobispado platense, se definió llevarla al Vaticano, junto a la denuncia efectuada por Julieta en sede penal, y dirigirla directamente a Bergoglio, hoy llamado Papa Francisco, pero finalmente no se obtuvo ninguna respuesta oficial.

Julieta finalmente fue recibida por el presidente del Tribunal Eclesiástico del Arzobispado Platense, el Sr. Javier Fronza, quien le refirió que “Monseñor Agüer estaba muy preocupado y ocupándose por estos hechos lamentables” -de los cuales ya tenía conocimiento desde hacía 19 años – y que ya se encontraba el requerimiento ante las máximas instancias en Roma.

A su vez, el colectivo de abogados/as populares denunció que “se nos intentó restringir el acompañamiento que hacíamos a Julieta en carácter de sus abogadxs en tajante violación al derecho constitucional que consagra el derecho de defensa en juicio”.

Al mismo tiempo señalaron que ante el requerimiento de parte de Julieta de conocer en qué instancias se encontraba la investigación, la respuesta recayó en el mayor oscurantismo alegando secreto de sumario.

Desde La Ciega manifestaron que “nuevamente el silencio y la complicidad de la Iglesia ante los abusos sexuales perpetrados por los curas hacia niños y niñas quedaron en evidencia. Nuevamente, el abuso de poder se hizo notar. Otra vez, la impunidad se hizo presente con la cruz en mano”.

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